¡Y qué temporada! sólo fueron tres capítulos pero ya ha pasado una semana y siguen rondándome por la cabeza....
Me encantaron cada uno de los casos, la imagen, esos papeles pintados tan alucinantes, los truquitos visuales, los giros del guión... Y la guinda del pastel son sus personajes.
Con esta temporada me enamoré de Sherlock (otra vez), de Moriarty (pero fue más bien cosa de una noche), de la señora Hudson (lo sé, tengo gustos un tanto peculiares) pero sobre todo.... de Mycroft
Mycroft es un personaje del que sabemos muy poco, que en ocasiones se nos presenta casi como un villano, y aún así es imposible no cogerle cariño.
Y claro, con tanto misterio te quedas con muchas ganas de saber más de él, de su trabajo en el gobierno británico, de esos espías en los que no confía, de su relación con Sherlock, ¿como sería la infancia de esos dos? Yo que sé, será que también soy hermana mayor y me toca la fibra....
Y luego está la señora Hudson, ella sí es absolutamente entrañable, aunque siempre con un punto irónico y macarra, que de algo tiene que servir la convivencia con toda esa fauna.... Es un personaje secundario, casi parece que no está ahí, pero con un par de apariciones ya nos roba el corazón.
Y eso que las mujeres en esta serie no parecen tener demasiado peso; además de a la señora Hudson tenemos a Molly, aunque en esta temporada vemos muy poco de ella (hasta el final, claro, que nos deja con la miel en los labios), y conocemos a la Mujer, un encuentro breve pero impactante donde los haya, ya podían anunciar su ringtone en la Teletienda.
Lo dicho, he disfrutado como una enana con Sherlock, hasta me han dado ganas de leerme los libros, y eso que yo siempre he sido de Poirot: ya desde cría, movida por mi pasión por Agatha Christie, me parecía que Sherlock Holmes no le llegaba ni a la suela de los zapatos al detective calvorota. Quién me iba a decir que la BBC me haría cambiar de opinión....
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