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6/10/13

Reseña: Wilt. Tom Sharpe

Me leí este libro en un plis para acudir a la tertulia literaria que organizó Lady Boheme el pasado domingo en Madrid. Yo no suelo elegir libros divertidos porque pienso que el sentido del humor es muy personal, y si un libro gracioso no te hace gracia es infumable.

Sin embargo con Wilt Tom Sharpe dió en el clavo, al menos conmigo (y con las otras tertulianas). Es un libro muy cortito, unas 250 páginas (según la edición) y debo decir que me hizo estallar en carcajadas en varias ocasiones, estando incluso en medios de transporte público...
Todos los personajes, empezando por el propio Henry Wilt, son extremadamente bizarros, y sólo de imaginar el tener que compartir mesa con ellos en una cena se te cae el alma a los pies. Sin embargo el autor consigue sacarle punta a la miriada de defectos que posee cada uno de ellos, lo que ya induce a la sonrisa. Si a esto le unimos las situaciones sin sentido que se van sucediendo en cascada a lo largo de todo el libro ya tenemos la carcajada asegurada.
Prefiero no comentar nada del argumento del libro, ya que pienso que precisamente el factor sorpresa es uno de los motivos por los que consigue divertirnos, eso y la vertiginosa velocidad con la que se suceden los acontecimientos.
Digamos simplemente que partimos de un personaje anodino e infeliz como es Henry Wilt, que se entretiene con ensoñaciones descabelladas sobre cómo cambiar su vida, y que por circunstancias insospechadas vivirá un cambio de esos que te hacen pensar "ten cuidado con lo que deseas".

Y por supuesto tenemos a Eva Wilt, esposa del anterior, y para mí un personaje aún más sublime que él, representando al ama de casa insatisfecha e inocentona hasta el extremo; en la segunda mitad del libro no podía esperar a conocer más sobre sus aventuras.
La historia es autoconclusiva, y aún así el autor nos deja una perlita justo al final que nos hace preguntarnos qué pasará después. Afortunadamente existen otros cuatro tomos posteriores, que estoy segura leeré un poco más adelante.

Hay una cosa que me gustó especialmente del libro, además de lo divertido que era, y es cómo esos personajes tan despreciados como son los alumnos de Wilt que estudian para ser albañiles, manipuladores de alimentos etc al final se redimen a sus ojos como portadores de la sabiduría popular. Son ellos los que le han enseñado a él lecciones verdaderamente útiles. Una crítica maravillosa a todos esos insufribles "intelectuales" que pueblan el mundo.

Puntuación:


Las imágenes que ilustran esta entrada son obra de Cecilia Murgel, en esta ocasión no he querido incluir imágenes que hagan referencia al propio libro para no destripar nada.